Argentina presidencalista
Mal que nos pese, la argentina sigue siendo un paìs irremediablemente presidencialista, es decir caudillista, en que casi todo depende de la evoluciòn del prestigio del ocupante de la casa rosada o, en el caso particular de la presidenta cristina fernandez, de quien es su marido y sostèn principal.
Si por algùn motivo se diluye la autoridad del lider maximo, el sistema politico en su conjunto comienza a crujir y, una vez mas, el pais tiene que prepararse para enfrentar una crisis polìtica que persistirà hasta que surja un nuevo caudillo capaz de restaurar la ilusiòn de orden. Es lo que està sucediendo ahora: al adelantar las elecciones legislativas y transformarlas en un plebiscito sobre ellos mismos, los kirchner firmaron el acta de defunciòn de lo que llaman su "proyecto", o sea, de su propio poder. El tan temido dia despues ya llegò. A partir de la tarde del domingo 28 ya nada serà igual para el matrimonio, ni para ellos ni para el pais.
El hiperpresidencialismo es asì. Por algunos años, sobre todo si el mundo se comporta como es debido, parece funcionar bien y se difunde la sensaciòn de que por fin la argentina està dirigiendose hacia un destino digno de las esperanzas de quienes lo habitan, pero entonces el carisma o lo que sea que se atribuye al jefe se abandona y, por enèsima vez, la clase polìtica se pone a barajar y dar de nuevo, tarea esta que puede mantener ocupados varios años a sus integrantes. Aunque muchos son plenamente concientes de las deficiencias del esquema primitivo que rige en el paìs, todos los esfuerzos por reducir la brecha que separa el orden teorico provisto por la constituciòn del que efectivamente existe han resultado varios.
Por razones que podrìan calificarse de jurìdicas, a los kirchner les resultarà riesgoso perder los fueros que les supone un papel polìtico formal. Tambien sabràn los santacruceños devenidos en bonaerenses circunstanciales que buena parte del pais reaccionarìa con furia frente a lo que tomarìa por un intento alevoso de sembrar el caos. De todos modos, las semanas y los meses que vienen no seràn nada gratos para una pareja acostumbrada a ejercer una hegemonìa de ribetes casi feudales. Aunque cristina continùe siendo presidenta hasta diciembre de 2011, ya es evidente que a los kirchner les aguarde un destino similsr a aquel de carlos menem en que incluso quienes lo adularon con mas unciòn cuando disfrutaban de polularidad les den la espalda, mientras que brigadas de abogados hagan cuanto puedan para asegurarles un futuro entre rejas
